
Desde el platónico “EL MAR TODO LO CURA”, propio de la medicina natural de toda la vida, el sector terapéutico (más vale prevenir, es decir “cuidarse” que curarse) ha tenido por el agua de mar un amor reverencial. Los hechos les han ahorrado los argumentos. Pero también éstos han aparecido fulgurantes de la mano del genial René Quintón, que descubrió hace un siglo las leyes por las que es y actúa el agua de mar, como Newton descubrió las leyes de la gravedad.