UNA COSA ES “LA SAL” Y OTRA TOTALMENTE DISTINTA SON “LAS SALES”

“LA SAL” es un PRODUCTO QUÍMICO con una estructura muy fuerte (difícilmente rompible); es un combinado estable de CLORURO con SODIO al que llamamos CLORURO SÓDICO.

Lo que llamamos “SAL”, el cloruro sódico que usamos para cocinar, es un PRODUCTO QUÍMICO

EL MAR NOS OFRECE ESOS DOS ELEMENTOS DI-SOCIADOS, es decir sueltos: CLORO por una parte y SODIO por otra (este elemento es el que le da al agua el sabor salado)

Es evidente que nuestro organismo NO RESPONDE IGUAL a la SAL DE COCINA que al perfecto, equilibradísimo y equilibrador CÓCTEL DE SALES que nos ofrece el AGUA DE MAR.

Nuestro cuerpo responde a “LA SAL” (la de cocina) con hipertensión, con problemas circulatorios, con gota, etc. A las SALES DEL AGUA DE MAR responde en cambio con perfecta armonía, porque nuestro organismo no necesita una sola sal, sino TODAS LAS SALES DE LA TIERRA, que se nos ofrecen DISUELTAS EN EL AGUA DE MAR.

Queda claro, pues, que hablar de SAL es una cosa, y hablar de SALES es algo totalmente distinto.
Tanto como el día y la noche.

La única sal que conocemos es un producto artificial diseñado para la industria, que la necesita “purísima”, es decir exclusivamente “cloruro sódico”, sin mezcla de ninguna otra sal. Se obtiene por desecación del AGUA DE MAR, de manera que una vez obtenida la SAL MARINA (la mezcla de TODAS LAS SALES que contiene el agua de mar), se la somete a lavados químicos para purificarla. Sólo el 3% de la sal que se produce en todo el mundo se destina a alimentación. El 97% restante se destina a la industria. Esa es la razón de que estemos consumiendo para complementar nuestra alimentación una SAL INDUSTRIAL.

 

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