Son muy pocos los elementos que podemos encontrar sueltos, puros y disociados en la Naturaleza. En geología los átomos construyen moléculas, y éstos a su vez construyen materiales de construcción superiores, y así hasta llegar a lo que los griegos llamaron COSMOS.
En la vida todo es SIMBIOSIS. Nuestra unidad de vida, la CÉLULA, es de por sí un mundo complejísimo. Es un auténtico hábitat poblado por dentro y rodeado por fuera de una gran muchedumbre de habitantes (los llamados microbios), sin los cuales sería una casa vacía (célula es el diminutivo de cella=celda).
Para que funcione este habitáculo de la vida se necesita energía, y para que ésta circule se necesitan cunductores. Esa es la función de la gran variedad de sales que contiene la SAL NATURAL, que encontramos en su forma natural y viva en el AGUA DE MAR.

que tienen gracias a su variedad una función electrónica comparable a los transistores, acumuladores,
transformadores, bobinas, potenciómetros, condensadores, interruptores, etc.

además de nuestras glándulas, nuestro sistema nervioso, eminentemente eléctrico, y cada una de nuestras células.
Pero he aquí que al ser ANIMALES DE AGUA DULCE hemos de obtener de la alimentación las sales que le faltan al agua que bebemos. Y en cuanto FALLA LA ALIMENTACIÓN, cuando ésta deja de aportarnos las sales que necesita nuestro organismo (en unos casos por refinada y en otros por inexistente), más nos vale SALAR EL AGUA QUE BEBEMOS y SALAR NUESTRAS COMIDAS con la SAL VIVA, directamente BIODISPONIBLE que nos ofrece el AGUA DE MAR.
Con sólo eso podemos AHORRARNOS tanta alimentación inútil los que vamos SOBRADOS; y pueden COMPLEMENTAR su alimentación insuficiente los que van ESCASOS.