Nuestras CÉLULAS son PRISIONERAS de nuestro cuerpo, y en él, del AGUA que lo constituye en su mayor parte (al menos el 70%). Es nuestra obligación para con nosotros mismos mantener la piscina sana, mirar por la HIGIENE ELEMENTAL de la piscina.
El químico francés Luis Pasteur (1822-1895) descubrió el papel de los “MICROBIOS” en los procesos de fermentación y putrefacción (= Infección) responsables de un buen número de enfermedades.
Ese fue un PASO GIGANTESCO para las ciencias y sobre todo para las técnicas de la SALUD. De este descubrimiento nacieron los conceptos de PROFILAXIS (= ¡Defensa!; fylasso es defender), de ASEPSIA (= Sin putrefacción) y de ANTISEPSIA (= Contra la putrefacción). Ahí quedó declarada la GUERRA A LOS MICRO-BIOS. El golpe definitivo contra ellos fueron los ANTI-BIÓTICOS (Fleming, 1881-1995).
El tiempo se ha cuidado de demostrar mediante la proliferación de las ENFERMEDADES DEGENERATIVAS, que los MICRIBIOS son RESPONSABLES SUBSIDIARIOS de las enfermedades; que el RESPONSABLE DIRECTO es EL MEDIO; que las invasiones de microbios se producen porque EL MEDIO HA ENFERMADO (se ha debilitado, ese es el auténtico infirmus, el no firme, el débil) y por eso no ha sido capaz de MANTENER A RAYA a los invasores, los que no están diseñados para vivir en NUESTRO MEDIO.
¿Y qué hemos hecho? En vez de CUIDAR EL MEDIO para que no fuera invadido por microbios patógenos (=Creadores de dolor y enfermedad), fuimos a atacar directamente a los MICROBIOS, con lo que HEMOS ENVENENADO EL MEDIO con VENENOS QUE MATAN MICROBIOS, pero que al mismo tiempo dificultan gravemente la VIDA SANA de la CÉLULA QUE VIVE EN ÉL.
Por querer defender al PEZ de sus invasores, le hemos bombardeado también a él con armas químicas envenenando su AGUA. Así hemos conseguido un “PEZ SANO” de invernadero, defendido de los microbios ocasionales, pero sumamente débil y ENFERMIZO, condenado por tanto a las ENFERMEDADES DEGENERATIVAS.