Culturalmente vivimos DE ESPALDAS AL MAR. aún no hemos caído en la cuenta de que “no encontrar agua en el mar” o “no darnos por enterados de que EL MAR ES AGUA” es una de nuestras mayores idioteces (idota es una palabra griega con que se designa al incapaz de ver que su entorno tanto humano como físico forma parte de él).
Pero resulta que esta ignorancia nuestra del MAR, que parece sólo conceptual, tiene graves consecuencias técnicas, económicas, alimentarias, sanitarias. ¡Hay que ver lo que nos cuesta entender que en nuestro planeta los vivientes de secano somos minoría, que la tierra seca (buena parte de ella desértica o helada) ha emergido del Mar, y que no se hizo un diseño de vida para cada hábitat, sino que el básico, el celular, es un DISEÑO MARINO, igual para todos los vivientes.
Tampoco nos hemos dignado entender que EL AGUA per se no es otra que LA DEL MAR. Que las “aguas raras” son las que no son como la del Mar, que por cierto no llegan ni a un 3% del agua del planeta.
Nos hemos resistido durante milenios a entender que la mejor AGUA PARA BAÑARSE es LA DEL MAR. Afortunadamente las grandes masas no han esperado a que los científicos levantasen el VETO CONTRA EL MAR y contra sus contaminadas aguas. ¿Ha oído alguien hablar de gente contaminada por bañarse en AGUA DE MAR o por beberla? ¿Y de contaminaciones por beber “Agua Dulce” o por bañarse en ella y por respirar aires contaminados? Pero eso para los científicos no tiene importancia. Lo que está contaminado y es peligrosísimo es el Mar.
Nuestro instinto colectivo ha trocado la ignorancia en añoranza
Va siendo hora de que igual que hemos decidido bañarnos en el Mar, caigamos en la cuenta de que la principal planta potabilizadora DEL AGUA QUE BEBEMOS ES el mar. Que es añadiéndole AGUA DE MAR al “agua dulce” como la convertiremos en REALMENTE POTABLE y la preservaremos de la contaminación mucho mejor que con los productos químicos que le añadimos.
Tenemos ahí mismo EL MAR, que ocupa casi toda LA TIERRA,