Históricamente las Fundaciones tienen como objeto ayudar a los demás. Una Fundación se constituye con un capital que se pone a trabajar para destinar a fines humanitarios las rentas que éste produce.
Aqua Maris se constituyó con el capital que marca la ley. Pero no son las rentas de ese exiguo capital las que sostienen su obra de investigación y de ayuda a los más necesitados, sino las rentas del TRABAJO de sus SOCIOS en régimen de voluntariado.
Esos son los fundamentos económicos sobre los que se sostiene esta Fundación, complementados con las aportaciones económicas que van haciendo los SOCIOS, en especial los FUNDADORES, sobre la marcha y bajo la presión de las necesidades más perentorias.
Aunque por la naturaleza de sus objetivos la Fundación podría tener una estructura casi virtual desarrollando la mayor parte de su actividad a través de internet, los fundadores consideraron oportuno ofrecer una imagen real y una localización física en que proyectar el espíritu de la Fundación y aglutinar buena parte de sus actividades.