Entre los que íbamos a ser sus alumnos (yo no llegué a serlo, por eso no recuerdo su nombre), corría una historia fantástica. Resulta que nuestro futuro profesor de geología era todo un fenómeno: Cuando siendo todavía un jovenzuelo hizo las oposiciones a su primera plaza de profesor de geología, en la encerrona el tribunal examinador le entregó una veintena de muestras de rocas y arcillas para que demostrara que sabía qué era cada cosa. ¡Y tanto que sabía! Sin darle tiempo al tribunal a salir del aula, fue acercándose a la lengua y paladeando las muestras del examen: les dijo de corrido los nombres y características de cada una, con la misma seguridad con que cualquiera de nosotros haría con unas muestras de alimentos.
Aquel hombre realmente SABÍA, y le sobraban todos los libros de geología; porque tenía la rara facultad de percibir con toda claridad el SABOR de las cosas.
por eso el conocimiento cabal de las cosas se obtiene cuando se es capaz de saber de ellas A QUÉ SABEN.
Es que en el SABOR está la esencia profunda de las cosas; es que el SABOR nos da tantas y tales informaciones sobre las cosas, que cuanto más desarrollada tenemos nuestra capacidad de SABOREAR una cosa, tanto mayor es nuestra SABIDURÍA sobre ella. Porque la fineza de nuestro sentido del GUSTO es bastante más rica y precisa que la de nuestra inteligencia. No sólo es capaz de distinguir la manzana de las demás frutas, sino que también es capaz de distinguir decenas de variedades de manzanas con una serie de calidades complementarias como su dureza, su estado de maduración, etc. Preguntemos a los catadores de vinos hasta dónde llega la penetración de su gusto y de su olfato.
SABER Y SER ES LA MISMA COSA, que decía Parménides. Las cosas SON aquello a que SABEN; y a nosotros nos hacen NUESTROS SABORES, nuestra capacidad de PERCIBIR EL SABOR (¡el SABER!)DE LAS COSAS. Si somos capaces de SABOREAR las cosas, es que nos hemos hecho con ellas, ¡las SABEMOS! Las cosas nos ofrecen su SABOR para que lo convirtamos en nuestro SABER… y lo incorporemos a nuestro propio SABOR.
En el SABOR de las cosas está secuenciado todo lo que SON, y por tanto todo lo que se puede SABER de ellas.