La actividad altruista tiene en cada país caracteres peculiares: los Estados Unidos, por ejemplo, se caracterizan por la abundancia de las aportaciones económicas; en España en cambio, destacan más las aportaciones personales o de voluntariado. Son dos formas de ayudar a los demás, tan necesaria la una como la otra.
A ese objetivo sirve el ORGANIGRAMA confeccionado para el primer año de ejercicio a la medida de los colaboradores con que cuenta actualmente la Fundación, a fin de que todos y cada uno de los socios tengan un campo propio en que desenvolverse.
En la medida en que se incorporen a la Fundación personas con nuevas inquietudes o con aptitudes singulares dispuestas a contribuir con ellas a los fines fundacionales, se irá ampliando el organigrama para darles cabida.
Si falta en esta primera versión del organigrama toda la estructura funcional-administrativa es porque al no alcanzar el presupuesto a cubrir los medios, sino tan sólo y con hartas dificultades los fines, se está haciendo recaer estas funciones en estructuras empresariales externas a la Fundación que las asumen generosamente y con caracter de provisionalidad.