Afortunadamente ha cambiado nuestro concepto de salud: incluso la llamada medicina preventiva, tan novedosa apenas hace unos decenios, ha sido superada.
La salud ha dejado de ser eso de acordarse de Santa Bárbara cuando truena, para convertirse en una forma de vida, en una filosofía e incluso en una ética, en un deber para consigo mismo y para con los demás.