Wsmh (osmé) es un término griego que significa presionar. La ósmosis es la presión que hace el agua de mar contra las membranas para penetrar en ellas con todas sus sales. La membrana celular es permeable, por lo que para bien y para mal, éstas tienen entrada libre en la célula.
Pero el diseño orgánico es tal, que la célula vive sumergida en un mar (el sistema linfático) y regada por unos ríos (el sistema circulatorio) cuya salinidad es igual a la celular (9 gr. de sales por litro; las mismas sales que contiene el agua de mar, pero a razón de 36 gr. por litro).
Tenemos garantizado por tanto el intercambio de materiales entre el agua de mar y la célula. Pero tenemos asimismo el riesgo de que ésta sea invadida por tal cantidad de sales, que representarían su destrucción. Porque los elementos disueltos en el agua tienden a expandirse hacia las aguas contiguas más libres de sales, hasta nivelar con ellas su salinidad.
Los animales que viven en el mar tienen mecanismos que protegen su interior isotónico (9 gr. de sales por litro) del exterior hipertónico (36 gr. por litro). Los que no vivimos en el mar, tenemos también algunos mecanismos (la piel en el exterior y los riñones en el interior) que impiden la alta salinización de nuestro medio interno.
Nuestro organismo está dotado de facultades para resistir al frío, al calor y al exceso de salinidad; pero esas facultades son obviamente limitadas: estando ambientados en un determinado clima y en una salinidad determinadas, no estamos preparados para soportar valores del triple o el cuádruplo ni en un caso ni en el otro.
Nuestro organismo, constituido en aproximadamente un 70% por agua (con las mismas sales que el agua de mar) puede ISOTONIZAR sin ninguna dificultad cantidades de agua de mar que nunca se han determinado, pero que por la experiencia acumulada de miles de consumidores habituales de agua de mar,