Fueron los romanos quienes nos enseñaron a saludar, es decir, a interesarnos mutuamente por nuestra salud al encontrarnos (Salve!); y a desearnos una excelente salud al despedirnos (Vale!) o al brindar (¡Salud!).

Es que procediendo del delta del Tíber, una región palúdica que además de abundante riego les proporcionaba los achaques propios de los humedales, su preocupación capital era la SALUD. Dejaron de ello una marca indeleble en su lengua y en las que de ella nacieron.

Pero no vayamos a pensar que esa preocupación de los romanos tuviese nada de lúgubre o enfermizo. En absoluto.

De hecho, su saludo siempre quiso ser una traducción "a la romana" del nobilísimo saludo griego: CAIRE (jáire), ALÉGRATE; porque la tristeza de la enfermedad les enseñó a los romanos que el primer fundamento de la ALEGRÍA es la SALUD.

Global System Therapy al instalar la mayoría de centros en hoteles quiere lanzar ese mismo mensaje:

Aunque hoy nos toque luchar contra todo tipo de contaminaciones y adulteraciones que envenenan nuestras células y su medio orgánico; a pesar de eso la SALUD no está reñida con la ALEGRÍA y con el BUEN VIVIR, sino todo lo contrario. Los métodos naturales de conservar y recuperar la salud son por sí mismos una fuente de sosiego y alegría tanto para el cuerpo como para el espíritu.

 

     
 

 

 

 

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